Descripcion:Duro interrogatorio puso en aprietos a Fujimori
Fiscal Peláez Bardales fue reemplazado por una sesión por el fiscal adjunto Avelino Guillén.
El fiscal adjunto supremo Avelino Guillén, quien en la sesión de ayer reemplazó al fiscal supremo José Peláez Bardales, de licencia por motivos personales, logró lo que éste no hizo en el interrogatorio a Alberto Fujimori: poner en aprietos al ex presidente.
Un Fujimori menos dueño de la situación se mostró nervioso y contradictorio al responder sobre la relación y el poder que le concedió a su ex asesor Vladimiro Montesinos durante su gobierno.
El fiscal adjunto Guillén volvió sobre las respuestas dadas por Fujimori en la audiencia anterior, para ahondar en presuntas contradicciones.
En primer lugar, inquirió al ex presidente por la incongruencia de haber felicitado y ascendido a los miembros del destacamento Colina sin conocer la existencia del mencionado destacamento.
Fujimori se defendió argumentando nuevamente que su preocupación principal como presidente era el pueblo y por eso firmaba gran cantidad de documentos sin conocer su contenido.
Se vivieron momentos de tensión cuando el fiscal Guillén hizo comentarios sobre las respuestas del acusado, a lo que el abogado defensor Cesa Nakasaki protestó airadamente.
Binomio Fujimori- Montesinos
La fiscalía hizo nuevamente hincapié sobre la relación entre Fujimori y su ex asesor Vladimiro Montesinos. La intención de Guillén, como consta en la acusación fiscal hecha al inicio del juicio, es establecer con claridad la relación entre el ex presidente y Montesinos.
En un primer momento Fujimori intentó minimizar el poder que Montesinos obtuvo durante su gobierno, pero luego reconoció, presionado por las preguntas del fiscal, que Montesinos fue adquiriendo poder dentro de las instituciones, aunque dijo que fue sin su consentimiento.
Sin embargo, quedó claro el poder concedido a Montesinos desde un inicio, no sólo porque Fujmori admitió que fue su entonces asesor de Inteligencia quien le recomendó a sus primeros ministros del Interior y Defensa, sino que reconoció que fue también éste quien redactó el discurso a la nación que leyó Fujimori tras el autogolpe de 1992.
El ex mandatario intentó suavizar la situación afirmando que corrigió el discurso original hasta en diez oportunidades. Fujimori negó haber cogobernado con Montesinos.
Al final, visiblemente adusto e incómodo, el ex mandatario decidió acogerse al derecho de silencio cuando el fiscal Guillén lo inquirió acerca del por qué mantuvo a Montesinos dentro del gobierno después del año de 1996, cuando ya eran públicas las denuncias en contra del ex asesor.
Por aquella época en diversas informaciones periodísticas se denunció que Montesinos había estado preso por traición a la patria y había sido impedido de entrar a los cuarteles militares por haberle vendido información al Ecuador.
El ex mandatario justificó su decisión de guardar silencio argumentando que los hechos por los que era interrogado eran posteriores a los cargos que se le imputan.
Según Fujimori, él sólo tomó conocimiento del inmenso poder que había adquirido Montesinos en el año 2000, año en que se exhibió el video en el que el ex asesor compraba al legislador Kouri por una cuantiosa suma de dinero.
"No los conozco"
Otro momento tenso se vivió, cuando el fiscal adjunto Guillén mencionó nombre por nombre y el número de impactos de bala que recibieron las victimas de Barrios Altos, para que Fujimori respondiera si las conoció. En ese momento, el ex presidente al primer nombre leído contestó: "No recuerdo porque no los he conocido".
Y en vista de que el fiscal proseguía con la enumeración, un incómodo Fujimori con la mano derecha depositada en la sien tuvo que contestar si recordaba o conoció a los 14 nombres restantes de las víctimas.
Al final, la sesión se suspendió hasta el lunes, puesto que el fiscal pidió a la Sala permiso para asistir a una ceremonia oficial.
Reacciones
La abogada de la parte civil de los deudos de Barrios Altos y La Cantuta, Gloria Cano, calificó como "una burla al país", los constantes silencios o evasivas de Fujimori a las preguntas del fiscal.
Por su parte, Carlos Rivera otro de los abogados de la parte civil agraviada, en este caso del periodista Gustavo Gorriti, secuestrado en los sótanos del SIE, consideró que los silencios de Fujimori se deben a su falta de respuesta frente a hechos contundentes.
"Creo que es una opción previamente planificada de no responder o de simplemente decir que no recuerda asuntos que aparecen en los términos que el Ministerio Público formula al preguntar que son absolutamente evidentes y yo diría en algunos casos contundentes y demoledores frente a la falta de respuesta de Alberto Fujimori", opinó Rivera.